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La gestión ambiental empresarial y el entorno competitivo

Gestión ambiental empresarial
Tiempo de lectura: 4 minutos

En la actualidad, implementar un sistema de gestión ambiental empresarial es una necesidad cada vez más común para las empresas. Permite definir las mejores políticas ambientales que adoptan las empresas en relación a sus actividades. Además la implantación de la certificación ISO 14001 en la compañía es la mejor manera de garantizar unos sistemas de gestión ambiental adecuados. En CTMA Consultores podemos darte más detalles sobre esta y otras cuestiones relacionadas con la gestión ambiental en tu empresa.

A pesar de ofrecer resultados positivos en cuanto a la protección del medio ambiente, la opinión general es que afecta considerablemente la productividad y competitividad empresarial. En este artículo hablaremos sobre lo que incluye esta gestión y si realmente ofrece efectos negativos.

¿Qué incluye la gestión ambiental empresarial?

Empecemos por el concepto: la gestión ambiental empresarial es un sistema que busca reducir el impacto ambiental que ciertas empresas generan; adoptando prácticas y procesos que ayudan a mantener la protección del medio ambiente.

Por lo general, estas prácticas medioambientales adoptadas por las empresas dependen de las funciones y actividades que lleva a cabo cada empresa.

Sin embargo, existen ciertos elementos que son considerados de forma global. Por ejemplo:

  • Recursos naturales.
  • Emisiones a la atmósfera.
  • Residuos y aguas residuales.
  • Consumo de energía.
  • Contaminación acústica y lumínica.

En la mayoría de los casos, para la implementación de las prácticas las empresas deben recurrir a la actualización de sus tecnologías, medios y recursos. Además, las medidas deben estar dentro de los parámetros que las regulaciones nacionales y extranjeras exigen.

Criterios de protección del medio ambiente

Existen diferentes normativas nacionales y extranjeras que rigen los procesos empresariales necesarios en el cuidado y compromiso medioambiental; las cuales velan por el buen cumplimiento de los mismos y explican de qué va la gestión ambiental empresarial. Dicho esto, la mayoría de las normas establecen los siguientes criterios de protección a:

  • Los recursos naturales y las áreas naturales protegidas.
  • La diversidad biológica y sus características.
  • Los ecosistemas y los paisajes.
  • Los espacios urbanos y el estilo de vida de las comunidades.
  • El patrimonio histórico, cultural, arqueológico, arquitectónico y monumental.
  • La calidad ambiental, teniendo en cuenta la incidencia de ruidos, de emisiones gaseosas y radioactivas y de residuos sólidos y líquidos.
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En función de las actividades de la empresa, el líder o gerente debe crear estrategias y planificar objetivos relacionados a los criterios de protección adecuados. Asimismo, deberá organizar las inversiones de tiempo y recursos requeridas para transformar a la empresa hacia la protección del medio ambiente.

¿Cómo se logra? Con una estrategia de 5 pasos:

  1. Definir la política ambiental: Se consideran las actividades y funciones de la empresa y se determina qué es lo que se debe hacer.
  2. Diseñar un plan de acción: Se examinan los requisitos ambientales que exige la normativa y se establecen las acciones necesarias.
  3. Definir los procesos y herramientas: Se establecen las tecnologías e innovaciones necesarias en la empresa.
  4. Realizar evaluaciones y controles: Se evalúan las medidas adoptadas y su eficacia, y se consideran los cambios correctivos pertinentes.
  5. Revisar la política ambiental: Se verifican las metas y objetivos de la empresa en busca de cambios desapercibidos.

Con estos 5 pasos, la empresa se ve encaminada hacia una gestión responsable de sus recursos, con un enfoque ecológico.

Gestión ambiental empresarial y competitividad

Ahora bien, la preocupación sobre la protección del medio ambiente se ha hecho presente desde los años 70, años en los que se comenzó a hablar sobre estrategias ecológicas en la sociedad; no obstante, es desde los años 80 que comenzaron a aparecer las distintas normativas medioambientales que exigen una verdadera actuación de parte de las empresas.

Debido a esto, el entorno empresarial ha ido cambiando con el pasar de los años y, con la llegada de las nuevas tecnologías, los cambios han sido mucho más veloces y costosos, afectando a nivel estratégico y económico.

Por si fuera poco, las medidas fiscales son cada vez más estrictas y nada compasivas con las empresas que no acatan las normativas al pie de la letra. Gracias a estos factores, la opinión sobre la adopción de un sistema de gestión ambiental empresarial suele ser negativa.

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Valoración de la productividad y competitividad empresarial

Entonces, la inclusión de un sistema de gestión ambiental empresarial conlleva una serie de cambios con ciertos efectos que, a corto plazo, pueden ser riesgosos. Y existe una pequeña probabilidad de que esto aleje a las empresas de la competitividad; no obstante, lo cierto es que la protección del medio ambiente es también una forma de convertirse en una empresa competitiva.

¿Por qué? Porque las empresas necesitan estar a la vanguardia tecnológica para ser cuidadosos a nivel medioambiental. Asimismo, este sistema también genera oportunidades que mejoran el desempeño y desarrollo de las empresas.

Un enfoque ecológico y medioambiental a tu empresa

Básicamente, el enfoque ecológico y medioambiental aumenta la productividad, debido a que se optimizan muchos procesos y prácticas para evitar la contaminación y el deterioro del ambiente. Este enfoque, a su vez, aumenta la competitividad, ya que los productos finales son cada vez mejores.

¿Cómo es esto posible? Analicemos algunas iniciativas para entenderlo:

  1. Disminuyendo el consumo de recursos energéticos también se reducen los costos de producción, maximizando la eficiencia.
  2. Implantando la certificación 14001 en la empresa para establecer los adecuados sistemas de gestión ambiental.
  3. Optimizando el consumo de material o sustituyéndolo por material reciclable o renovable, se minimiza el costo de materia prima.
  4. Perfeccionando los procesos y técnicas de producción, se simplifican o reducen las etapas de la misma; mejorando los tiempo de entrega y minimizando su impacto ambiental.
  5. Reorganizando la logística y los medios de transporte, se disminuye el consumo de combustibles y se reducen los gastos relacionados al alquiler de fletes y la cantidad de viajes. Con esto, se minimiza la generación de gases de efecto invernadero.
  6. Introduciendo innovaciones en cuanto al empaquetado de los productos se mejora la calidad de los mismos y se reduce la contaminación ambiental por residuos.
  7. Diseñando productos más eficientes y responsables se disminuyen los costos por instalación, mantenimiento y uso, así como se maximiza la vida útil de los mismos. A los clientes y consumidores les interesan los productos rentables.
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Estas 7 iniciativas son ejemplos de lo que una buena gestión ambiental empresarial puede lograr cuando se hacen cambios específicos en las empresas. Lógicamente, estos cambios requieren de tiempo, esfuerzo y dinero para ser implementados eficazmente.

No obstante, a medio y largo plazo, se convierten en estrategias que aumentan la productividad y competitividad empresarial, a la vez de que fomentan la protección del medio ambiente.

Sin duda alguna, la gestión ambiental empresarial, lejos de dar resultados negativos para las empresas, logra crear una combinación poderosa entre cuidado medioambiental y eficiencia competitiva.

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